Verra Rüttimann, Reglas de vida

  1. „Descalzarse“
  2. Suprimir distancias
  3. Hacerse igual (similar, uno)
  4. Tomarse tiempo para la aproximación
  5. Acogida amistosa

Buscar a Dios en la calle

Ejercicios espirituales en el bullicio de la gran ciudad, en lugar de en el retiro de un monasterio. Una idea descabellada. Justamente eso es lo que ofrece un grupo de religios@s contra la exclusión: Ejercicios en la calle.

Berlín-Kreuzberg. Personas de diversas nacionalidades viven juntas en un ámbito reducido, muchas sin papeles legales. El sitio, un crisol, pero también un asilo multicultural. En medio del corazón palpitante de este distrito hay una comunidad de jesuitas. Sus residentes viven directamente encima de la taberna llamada „Puerta del infierno“. Alguno de los que han encontrado cobijo en ella, acaba de salir precisamente del infierno: jóvenes sin patria, alcohólicos, transeuntes. „Se han convertido en nuestros maestros espirituales“: así es como el jesuita Christian Herwartz describe su experiencia. No hace mucho alguien llamó a su puerta pidiendo poder hacer aquí los Ejercicios. ¿Aquí? Los jesuitas dudaron. El tipo persistió en su deseo, desplazó sin más tardanza sus Ejercicios a la calle y visitóplazas de drogadictos, comedores benéficos y albergues de transeúntes. Herqrtz quedó fascinado de esa manera de hacer los Ejercicios. Desde entonces ofrece incluso en otros países esta forma de ejercitación.

Por una vez, unos Ejercicios distintos

También a Basilea ha llegado un grupo para entrar en esta experiencia en la calle. L@s participantes vienen de Alemania y de Suiza. Son personas abiertas ente otras religiones y mentalidades. Con todo, ni siquiera Helga, una religiosa de Colonia, puede inicialmente imaginarse mucho esos „Ejercicios en la calle“. Ejercicios en la ciudad, en medio del estruendo del tráfico y de losflujos humanos, en lugar de en el retiro de un monasterio. Una idea descabellada, pensaban muchos. Por pura curiosidad, sin embargo, se habían apuntado. Son de otra forma que los Ejercicios en silencio. El desafío no está en la interioridad, sino en medio de la vida, en la calle. También el elojamiento en la Pequeña Basilea ha sido elegido a conciencia. Un piso por debajo está el comedor benéfico de Cáritas para el casco viejo.

Christian Herwartz y su compañero de Basilea, el jesuita Christoph Albrecht, que ha preparado muy personalmente los Ejercicios en la calle, ponen en camino a los ejercitantes con la cita bíblica „descálzate“. Una imagen tomada de un relato bíblico: Moisés hubo de descalzarse para pisar el suelo sagrado en que Dios le requería al servicio de su pueblo. „Todo suelo es sagrado cuando Dios quiere salir al encuentro del hombre, sea ante una imposible zarza espinosa o ante un mendigo sin hogar“, explica Herwartz. „Descalzarse es comenzar, en medio de un mundo de prejuicios, a adentrarse en un no saber, a llenarse de respeto ante las personas, incluso frente a la historia de la propia vida, que habremos de examinar“. Quienes participan en los Ejercicios se ponen así en camino con unos interrogantes: ¿Cuáles son los lugares de zarza para mí? ¿Cuáles los temas espinosos, que en la historia de mi vida prefiero rodear, en vez de aproximarme a ellos?

¿Mirones?

Monika se pone en marcha hacia el centro histórico de Basilea. En su mochila ha metido un cepillo de dientes, el pasaporte y la tarjeta de seguros, una navajita y una botella de agua. „Nunca se sabe“, dice la muniquesa, que trabaja en su ciudad en la misión asistencial de la estación. Lo que a ide no lleva es un saco de dormir. En un banco junto a una máquina de billetes ve a un joven mendigo. Pide un bono usado. En principio pasa junto a él, introduce en la máquina las monedas requeridas, titubea. Retrocede penosamente y le pregunta por qué está allí. El interés no se puede forzar, pero surge de repente. El joven nota que la mujer no es una mirona con afán de „trabajadora social“. Brota una tímida conversación; más tarde le pregunta ella: ¿Qué lugares son para ti tan significativos que me mandarías allí? ¿Adónde he de ir para entender vuestra vida? El joven duda, se lo piensa mucho. Si puede soportarlo, habría de ir a los huecos de hormigón bajo la autopista, donde se refugian niños de la calle.

Rechazada

Cuando Monika visita a los niños sin hogar en sus aireados refugios, percibe un rechazo glacial. Su mirada no recibe respuesta, se pierde en el vacío. Día tras día prosigue yendo a verles, el ambiente sigue siendo adverso. Hasta que uno rompe el silencio y se produce una aproximación precavida. „Para mí es un lugar de zarza ardiendo, que de modo singular me atrae y me horroriza. Barrunto la intimidad de ese ámbito, donde no puedo entrar sin más pisando fuerte“, describe Monika sus impresiones. Por vez primera percibe el dolor de sentirse rechazada, pero también el espesor de lo muros en la sociedad, lo que significa para las personas ser expulsadas. „Fueron horas preciosas con ellos, en las que hube de aprender a descalzarme primero y a acercarme lo más de puntillas posible, para no machacar por un torpe interés aún más de lo que ya se está“, resume ella su autocrítica.

Con pies desnudos

Al atardecer vuelven l@s participantes al alojamiento y cuentan de sus caminos, sus búsquedas y su lento aproximarse a los lugaron que han experimentado personalmente como importantes, como excitantes. También de las dificultades que han descubierto, las angustias, las zarzas en sus vidas. En Basilea han visitado la oficina del paro, el depósito de bebés o un camposanto para los sin techo. Helga, la de Colonia, ve en estos Ejercicios un impulso para superar los comportamientos personales excluyentes, aun cuando a ello estén ligadas a veces fases dolorosas de conocimiento propio. „Sin embargo la alegría que con ello se experimenta es una luz en medio de la cotidianeidad, que permite vislumbrar perspectivas de futuro“. ¿Cómo seguir ahora el día a día? „A ser posible desclazos, con pies desnudos“.

Verra Rüttimann
Publicado en el periódico suizo „Sonntag“, 12.12.2003